El sistema hematopoyético y el hemograma

Bioq. María Gabriela Alegre
malegre@wiener-lab.com.ar
Product Team – Wiener Laboratorios SAIC, Rosario – Argentina


 

El sistema hematopoyético es el sistema encargado de la formación de la sangre, el mismo está compuesto por 3 elementos básicos entre los que se encuentran los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. La hematopoyesis es el proceso de formación, desarrollo y maduración de los elementos de la sangre (eritrocitos, leucocitos y plaquetas). Entre las múltiples funciones del sistema hematopoyético se destacan la función respiratoria: los glóbulos rojos son los que llevan la Hemoglobina, transportando el oxígeno a todas y cada una de las células de nuestro cuerpo y recogiendo el anhídrido carbónico generado en la combustión, para expulsarlo al exterior a través de los pulmones; la función en equilibrio hemostático: las plaquetas son importantísimas en el área de hemostasia para evitar hemorragias; y finalmente la función inmunitaria o defensiva: los glóbulos blancos son la defensa del organismo junto a los anticuerpos presentes en el plasma.

Para evaluar el sistema hematopoyético los médicos cuentan con el examen hematológico
más frecuente que es el hehemograma, y sin duda alguna, una de las pruebas que más información aporta en la evaluación de un paciente. El hemograma como prueba de laboratorio permite tener una visión global de la homeostasis del sistema hematopoyético, de ahí la importancia de que se evalúen el mayor número de parámetros y, sobre todo, de que éstos tengan la mayor precisión y exactitud posible, características que fácilmente
se pueden lograr gracias a los grandes avances en el laboratorio de hematología mediante la incorporación de autoanalizadores de hematología de alta eficiencia. Interpretación del hemograma. Para una mejor interpretación del hemograma es necesario conocer algunos principios del desarrollo y de la fisiología del sistema hematopoyético. La hematopoyesis
es la suma de subprocesos que regulan el sistema hematopoyético como un órgano. En estado de homeostasis los eritrocitos viven 120 días, los polimorfonucleares neutrófilos, eosinófilos y los basófilos de 8 a 10 horas, los monocitos de 16 a 18 horas, los linfocitos, dependiendo de los subtipos, pueden vivir días, semanas, meses o años y las plaquetas de 9 a 10 días.
Todas las células de la sangre son formadas en la medula ósea con una dinámica como se esquematiza en la Figura 1.

Figura 1
A partir de una célula madre (stem cell), mediante factores de crecimiento, se diferencian
en células pluripotenciales: las CMP (Células Mieloides Pluripotenciales) para la línea mieloide, de donde se derivan los polimorfonucleares neutrófilos, eosinófilos y basófilos, y las CLP (Células Linfoides Pluripotenciales) para las líneas linfoides de donde se derivan los linfocitos que forman parte del timo, bazo y ganglios linfáticos, entre otros órganos.
A su vez, cada una de éstas da origen a unidades formadoras de colonias (CFU) unipotenciales o bipotenciales que dan origen a células precursoras de eritrocitos,
granulocitos, monocitos, linfocitos y plaquetas. Una vez definidas como células precursoras, mediante procesos de maduración adquieren las características morfológicas y funcionales y son liberadas a la circulación sanguínea. Composición del hemograma. Según la disponibilidad de los laboratorios clínicos, el hemograma puede estar compuesto por unos pocos parámetros como la hemoglobina, el hematocrito y el recuento total y diferencial de leucocitos por métodos manuales, hasta los modernos hemogramas, con más de 30 parámetros, de los autoanalizadores de hematología de cuarta generación. La utilidad clínica de la prueba está en relación directa con la calidad analítica y el número de parámetros que lo componen, esto es, con la exactitud y la precisión de los resultados.
En este sentido la técnica manual para la elaboración de los hemogramas adolece de los problemas que afectan a la mayoría de las técnicas manuales de cualquier disciplina del laboratorio:
– El aumento del volumen de trabajo en tal magnitud que atenta contra la calidad del mismo y con el cual la práctica manual pierde credibilidad. Como ejemplo: El recuento manual de eritrocitos es un procedimiento tedioso, de alto consumo de tiempo del profesional, 6 a 8 minutos en promedio, de acuerdo con el Colegio Americano de Patólogos (CAP) y a pesar de que se haga con las mejores especificaciones metodológicas tiene un coeficiente de variación (CV) muy amplio (10% a 22%), en cambio cuando el recuento de eritrocitos se hace por métodos electrónicos, el CV% es inferior a 2% en la mayoría de los autoanalizadores de hematología.
– Los índices corpusculares realizados por los métodos manuales también poseen CV% elevados, ya que son realizados mediante cálculo y como incluyen en sus fórmulas recuento de glóbulos rojos, tienen mucho error, un CV superior a 5%. Por lo que no se indica calcularlos por este método.
– Los recuentos de plaquetas por métodos manuales, aparte de ser tediosos, consumen mucho tiempo del profesional y a pesar de que se sigan los más estrictos criterios de calidad y se hagan por personal experimentado, tienen un CV que puede llegar hasta el 60%.

Existe una demanda que precisa reportar un mayor número de parámetros que manualmente no se alcanzaría, y los que podrían calcularse mediante fórmulas no son confiables, ya que provienen de recuentos con CV muy altos. El método manual está afectado de la variabilidad inherente al operador, a la metodología, además lleva mucho más tiempo y para técnicas como el dosaje de Hemoglobina utilizan reactivos con cianuro que son peligrosos no solo para el operador sino para el medio ambiente.

Conocer y comprender el sistema hematopoyético nos va a permitir una mejor interpretación de los parámetros que nos ofrece un hemograma. Por otra parte evaluar las ventajas de los sistemas automatizados respecto a las técnicas manuales tanto en velocidad como en precisión nos va a ayudar a ofrecer un mejor servicio, disminuyendo errores, ofreciendo mayor calidad y confianza al paciente y a los médicos que deben muchas veces tomar decisiones terapéuticas con los resultados que generamos.

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