Proteína C Reactiva (PCR): utilidades clínicas

Bioq. Ivan Ruiz – ivan.ruiz@wiener-lab.com
Product Team – Wiener Laboratorios SAIC, Rosario – Argentina


Procesos inflamatorios o infecciosos

La atención puesta en este miembro de las pentraxinas se explica en parte por el hecho de que en la actualidad existen kits comerciales ampliamente difundidos, fáciles de automatizar, los cuales permiten su determinación a un costo relativa mente bajo y con excelente performance tanto a valores altos (útil en procesos inflamatorios, infecciosos) como a valores bajos (enfermedades cardiovasculares). Debido a la velocidad y a la magnitud de su respuesta, la PCR es reconocida como uno de los marcadores más sensibles de fase aguda. Sus niveles no se ven afectados por el ritmo circadiano, anemia, dieta, edad, sexo y raza. Sin embargo, en mujeres, los niveles de PCR tienden a ser más altos hacia el final del embarazo. Después de un estímulo de fase aguda los niveles plasmáticos de PCR aumentan rápidamente como consecuencia de la síntesis hepática, regulada principalmente por IL-6, que a su vez es regulada por TNF-α. Dentro de las primeras 6 horas post estímulo, la concentración de PCR puede superar los 5 mg/L, y a las 48 horas alcanza niveles de hasta 350-400 mg/L, siendo el rango normal de 0-5 mg/L (Gráfico 1).

Las elevaciones discretas de PCR se observan en procesos inflamatorios leves o infecciones virales (10-40 mg/L). Las inflamaciones graves activas o infecciones bacterianas se asocian con niveles superiores de PCR (50-200 mg/L), mientras que los niveles muy elevados son propios de situaciones clínicas muy graves o quemaduras (200-250 mg/L).

Cuando la inflamación o el daño tisular se resuelve, cesa el estímulo y los niveles de PCR caen tan rápido como subieron, esto debido a que su vida media en plasma es de 19 horas, y el único factor que condiciona la concentración de PCR es su velocidad de producción. De esta manera, se transforma en un marcador útil para monitorear la actividad de dichos procesos.

Enfermedades cardiovasculares (ECV)

La posibilidad de que la PCR juegue un rol importante en la aterogénesis fue sugerido por primera vez en 1982 por el descubrimiento de su unión específica a LDL y VLDL y apoyado por su detección en placas ateroscleróticas.

Por otro lado, los mecanismos inflamatorios juegan un papel central en todas las fases de la aterosclerosis, desde reclutamiento de leucocitos circulantes hacia la pared arterial, hasta la ruptura de placas inestables, que en última instancia da lugar a las manifestaciones clínicas de la enfermedad.

El efecto pro-aterogénico de la PCR se puede explicar por lo siguiente (Imagen 1):

• Aumenta la captación de LDL por parte de los macrófagos, dando lugar a la formación de células espumosas. También se une a la fosfocolina de las LDL oxidadas.
• Inhibe la expresión endotelial de NO sintasa. El NO tiene efectos anti-aterogénicos importantes, incluyendo la disminución de la agregación plaquetaria y proliferación de células musculares lisas, además de que es un potente vasodilatador.
• Activa la secreción de factor tisular por parte de los macrófagos, un poderoso procoagulante, que puede conducir a una coagulación intravascular diseminada y en última instancia a la trombosis.
• Regula positivamente la expresión de moléculas de adhesión en células endoteliales.
• Aumenta la expresión y la actividad de PAI-1, el cual regula la fibrinólisis por inhibición del activador de plasminógeno tisular. Aumento de PAI-1 implica menor actividad fibrinolítica.

PCR como predictor de ECV

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son un grupo de desórdenes cardíacos y de los vasos sanguíneos, entre los que se incluyen: cardiopatía coronaria, enfermedades cerebrovasculares, arteriopatías periféricas, entre otras.

Las ECV representan la principal causa de mortalidad a nivel mundial, sumando 17.9
MM muertes por año, representando el 31% de todas las muertes a nivel mundial. El 75% de dichas muertes se presentan en países con ingresos bajos y medios. Las técnicas que históricamente se han utilizado para medir los niveles plasmáticos de PCR fueron desarrolladas para su uso en pacientes con alteraciones infecciosas e inflamatorias, y han tenido un límite de detección de 5 mg/L (Tabla 1).

Debido a que diversos estudios han reportado que variaciones en la concentración de la PCR incluso dentro del rango normal se pueden relacionar a eventos asociados con ECV,  fue necesario desarrollar técnicas inmunoturbidimétricas de alta sensibilidad que permitan medir de forma precisa concentraciones de PCR en el intervalo de normalidad. Las técnicas de PCR de alta sensibilidad (CRP hs, por sus siglas en inglés) permiten mensurar concentraciones en niveles desde 0.15 mg/L.

También existen kits de ELISA para PCR, pero estos en general son utilizados solo en investigación. Se ha encontrado que individuos con un nivel de CRP hs basal en el cuartil más alto tienen 2 a 4 veces más riesgo de presentar en el futuro: infartos de miocardio, stroke isquémico, enfermedad vascular periférica o muerte cardíaca súbita, que aquellos individuos con un nivel de CRP hs en el cuartil más bajo. Según la American Heart Association, se puede clasificar el riesgo de futuros eventos cardiovasculares en bajo, medio y alto en base a los niveles de CRP hs (Tabla 2).

Comparando la CRP hs con marcadores nuevos y tradicionales de enfermedad coronaria, mostró ser uno de los predictores más fuertes de eventos coronarios futuros y cuando se combina con otras determinaciones su valor predictivo es aún mayor (Gráfico 2 y 3).

Conclusión

Hoy en día se dispone de kits comerciales fácilmente adaptables a la mayoría de los
analizadores de química clínica, lo cual permite llevar a cabo la determinación de PCR a un costo relativamente bajo y con buena performance para diferentes utilidades clínicas: monitoreo de procesos inflamatorios e infecciosos, y por otro lado como predictor de riesgo de eventos cardiovasculares.