Digitalización y Salud

Con la irrupción de la Pandemia de COVID-19 fue necesario readaptar la manera en la que nos relacionamos y establecer una “nueva realidad”. La salud fue uno de los sectores más afectados por esta situación y la virtualidad comenzó a jugar un papel importante en su cotidianeidad.

El aislamiento disparó las consultas virtuales en todo el mundo; la relación médico-paciente explora nuevos horizontes.

La necesidad de descongestionar los centros de salud dio impulso a la prestación de servicios médicos a distancia, la llamada “telemedicina”. Pero eso es solo la punta del iceberg y el cambio que proponen las nuevas tecnologías es más radical aún.

La atención de pacientes a distancia siempre fue duramente resistida. Sin embargo, ahora que los sistemas de salud luchan por contener al coronavirus SARS-CoV-2, la consulta virtual se volvió la mejor aliada de los pacientes.

Las ventajas de la telemedicina son evidentes y, en plena crisis sanitaria, incluso más; ofrece la posibilidad de una consulta médica sin el riesgo de salir a la calle y exponerse a posibles contagios. También, facilita la atención segura de los pacientes crónicos sin patologías consideradas de riesgo. Al mismo tiempo, el sistema de salud también se ve beneficiado, ya que se descongestionan las salas de los hospitales; además, una consulta virtual permite detectar a los pacientes “sospechosos” antes de verlos en persona y, de esa manera, prepararse para recibirlos en los centros médicos.

Las consultas virtuales resuelven el 90% de las consultas no programadas, esto no significa que reemplacen a las consultas presenciales, sino que las complementan. Según los profesionales de la salud, el objetivo es que se pueda descomprimir el sistema de salud, que se pueda hacer un análisis inicial del paciente antes que concurra al sistema de salud presencial.

Otro aspecto fundamental es la historia clínica electrónica (HCE); el cambio que propone esta tecnología es radical. La HCE puede ser consultada desde cualquier lugar del mundo y por varios especialistas al mismo tiempo. Sin embargo, es mucho más que una “hoja digitalizada”; es un conjunto de sistemas integrados que recolecta, almacena y manipula datos. Incluye problemas médicos, imágenes y videos de procedimientos diagnósticos y quirúrgicos, la medicación recibida, y el resultado de estudios complementarios. Ofrece un panorama completo del paciente.

Fuente: OMS