Neumonía

En el mes de noviembre se celebra el Día Mundial Contra la Neumonía, también conocida como pulmonía. Es una enfermedad que provoca la inflamación de los pulmones por la presencia de una infección producida por virus o bacterias. Con los equipos adecuados, principalmente placas torácicas o radiografías se pueden detectar a tiempo y detener por completo con el suministro de un antibiótico. Se ha comprobado que, si la enfermedad se diagnostica a tiempo, reduce su mortalidad en un 42% en los niños menores de 2 años. Con la llegada del COVID-19, se multiplicaron los casos en todo el mundo.

Aspectos clínicos de la neumonía por coronavirus
Esta enfermedad pulmonar es una de las principales causas de morbilidad, así como de mortalidad en los adultos y niños. La mortalidad depende en muchos casos de las comorbilidades.

Las comorbilidades son otras enfermedades que posee la persona como la hipertensión, diabetes, enfermedad renal crónica, entre otras. Por ese motivo es que la enfermedad, cuando la transitan las personas mayores, es particularmente seria y lleva a consecuencias graves como la internación y, en un porcentaje variable, que depende también de la edad, a mayor mortalidad.
En cuanto a las manifestaciones clínicas, se destaca la fiebre en algún momento de la enfermedad, tos, dolor de garganta, pérdida del sentido del olfato y del gusto.

El curso clínico es bastante benigno; el 80% de los pacientes podría perfectamente atenderse desde sus casas. Sin embargo, es una enfermedad muy contagiosa y la mayoría de las personas no tiene anticuerpos, lo que aumenta el riesgo de que haya nuevos contagios. Por lo cual, estas personas normalmente se las hospitaliza o en algunas circunstancias se las puede recluir en lugares de baja complejidad y controlarlas.

El 20% de los pacientes restante, debe ser hospitalizado, lo cual no significa que el desenlace sea fatal, pero es una situación más delicada. En esos casos, debe estar controlado porque muchos pacientes necesitan de la administración de oxígeno y requieren de otros cuidados médicos más intensivos.
La mayoría de los pacientes cursan la enfermedad con bastante dolor, pero suele durar poco tiempo; en una o dos semanas el paciente tiende a mejorar. El alta clínica se obtienen mediante un hisopado que demuestre que el virus ya o está presente..

Fuente: OMS