Dosaje de litio en sangre (litemia). Utilidad, aspectos a tener en cuenta y metodologías

Bioq. Agustin Tibaldo
agustin.tibaldo@wiener-lab.com
Marketing Corporativo – Wiener Laboratorios SAIC, Rosario – Argentina


El litio es un elemento químico de símbolo Li y número atómico 3. En la tabla periódica, se encuentra en el grupo 1, entre los elementos alcalinos. En su forma pura, es un metal blando, de color blanco plata, que se oxida rápidamente en aire o agua. Su densidad es la mitad de la del agua, siendo el metal y elemento sólido más ligero.

Al igual que los demás metales alcalinos es univalente y muy reactivo, aunque menos que el sodio, por lo que no se encuentra libre en la naturaleza. Acercado a una llama la torna carmesí pero, si la combustión es violenta, la llama adquiere un color blanco brillante.

Utilidad

El Litio es de gran utilidad en la industria (se emplea especialmente en aleaciones conductoras del calor, en baterías eléctricas, etc.) pero también lo es en la clínica, ya que se utiliza como agente farmacológico para el tratamiento de la fase maníaca de disturbios afectivos, manía y trastornos bipolares. El trastorno bipolar se conocía anteriormente como trastorno maníaco depresivo. Es una enfermedad mental grave, que puede llevar a comportamientos de riesgo, e incluso tendencias suicidas si no se tratan, se cree que afecta a 1 de cada 100 personas y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la sexta causa principal de discapacidad en el mundo.

El mecanismo de acción del litio, no está del todo claro, pero se cree que provocaría la depleción del inositol en el cerebro, lo que reduce la respuesta a la estimulación alfa-adrenérgica (Figura 1).

Se administra principalmente como Carbonato de Litio, es completamente absorbido por el tracto gastrointestinal y los niveles séricos máximos ocurren de 2 a 4 horas después de una dosis oral y tiene una vida media de 48 a 72 horas, su principal vía de excreción es renal.

El rango terapéutico del Litio es de 0,6 – 1,2 mmol/L, siendo mayor a 1,5 mmol/L indicativo de intoxicación (Figura 2). Debido al estrecho margen terapéutico es importante monitorear sus niveles en sangre. Los primeros síntomas de una intoxicación incluyen estados de apatía, flojera, somnolencia, letargo, movimientos mioclónicos, debilidades musculares y ataxia, aunque también pueden afectar a nivel cardiovascular, endocrino y gastrointestinal.

A pesar de las posibles dificultades con el tratamiento con litio, éste sigue siendo el
el tratamiento de elección para el trastorno bipolar y para estabilizar el estado de ánimo en la mayoría de los pacientes mejorando en gran medida su calidad de vida.
Consideraciones Pre-analíticas

La etapa Pre-analítica como se sabe es crítica dentro de un proceso de análisis, ya que aproximadamente el 70 % de los errores que pueden ocurrir dentro de un proceso de análisis, ocurren en esta etapa, es por ello que es fundamental reducir al máximo dichos errores para obtener un resultado acorde a los estándares de calidad.

Para el dosaje de litio es importante contar con información del paciente, como ser:
• Fecha, hora y dosis (cantidad) del litio ingerido. Este es un punto importante, ya que se recomienda realizar el dosaje de litio en sangre 12 horas después de la última toma.
• Medicación que se le administra (laxantes, diuréticos, etc.), ya que éstos afectaran la vida media del litio en sangre y, por lo tanto, su nivel al momento de la extracción.
• Presencia de enfermedades previas (renales, intestinales, endocrinas, etc.).
• Haber tomado regularmente el litio y llevar con la misma dosis al menos 5 días.

La extracción puede ser por punción venosa o arterial y la muestra puede ser suero o plasma, teniendo presente que, si se opta por plasma no se debe utilizar heparina de litio, si se podrá utilizar heparina de sodio o EDTA potásico.

Si la muestra no es procesada en el día, se podrá conservar 5 días a temperatura ambiente (20-25°C) o 30 días a 2-10 °C.

Metodologías
Actualmente existen diferentes métodos para la determinación del litio en sangre, los cuales fueron evolucionando con la finalidad de hacer más accesible la determinación en los laboratorios. Cabe mencionar que estos métodos que fueron surgiendo mostraron buena correlación con el método de referencia (espectroscopia de absorción atómica de llama), aceptándose su uso y mostrando un buen desempeño en la clínica.

Antes de 1987, el litio se medía por espectrometría de emisión atómica de llama (FAES) en aproximadamente el 90% de los laboratorios y por espectrometría de absorción atómica de llama (FAAS) en el resto. Esto implicaba que no todos los laboratorios podían realizar esta determinación, sino que estaba sujeta a aquellos que tenían el equipamiento e infraestructura adecuada para realizarlo (Figura 3).

Posteriormente, se introdujeron los analizadores de litio basados en la técnica Ión- selectivo (ISE) de 1° generación, y en 2 años, (en 1989), la prueba de litio por ISE alcanzó aproximadamente el 20% del total de las pruebas clínicas debido a sus ventajas de costos y facilidad de uso en comparación con el método FAES.

En 2001 se desarrolló un ensayo colorimétrico utilizando una reacción entre el litio y un compuesto porfirínico en medio alcalino formando un complejo que absorbe a λ 510/480 nm. Este ensayo se hizo popular de inmediato en laboratorios clínicos ya que puede ser utilizado en analizadores de química en general (Figura 4).

En 2008 una nueva forma de determinar litio fue introducido al mercado: la prueba enzimática de litio. Este ensayo está basado en una enzima sensible al litio cuya actividad es dependiente de la concentración de éste y tiene actividad fosfatasa. Esta enzima convierte su sustrato Adenosin Bifosfato (PAP) a hipoxantina y a través de una reacción enzimática acoplada se genera peróxido de hidrógeno (H2O2), el cual es cuantificado por una reacción de Trinder convencional. La concentración de litio en la muestra es inversamente proporcional a la actividad enzimática o a la cantidad de H2O2 producido en la reacción (Figura 5).